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Dile adios a las Hernias

Las hernias son una de las afecciones quirúrgicas más frecuentes y pueden afectar tanto a hombres como a mujeres de cualquier edad. Se producen cuando una parte del tejido o un órgano, como el intestino, sobresale a través de una zona débil en la pared muscular.
El Dr. Hoshe Joo, especialista en cirugía laparoscópica y mínimamente invasiva, ofrece un enfoque moderno y seguro para el tratamiento de distintos tipos de hernias, priorizando la rápida recuperación, el alivio del dolor y resultados duraderos.

¿Qué es una hernia?

Una hernia ocurre cuando una parte del tejido interno o un órgano (como el intestino o grasa abdominal) sobresale a través de una zona débil en la pared muscular que normalmente lo contiene.
Esto puede generar un bulto visible o palpable, que a menudo aumenta al hacer esfuerzo físico, toser o estar de pie, y disminuye al recostarse.

Aunque muchas hernias pueden comenzar pequeñas y sin dolor, con el tiempo tienden a crecer y causar molestias, llegando incluso a complicaciones si no se tratan a tiempo.

¿Cómo se forma una hernia?

La hernia aparece cuando se combinan dos factores principales:

  1. Debilidad en la pared muscular
    Puede ser congénita (desde el nacimiento) o adquirida (por envejecimiento, cirugías previas, embarazo o pérdida de tono muscular).

  2. Aumento de la presión dentro del abdomen
    Factores como levantar peso, tos crónica, estreñimiento o sobrepeso pueden ejercer una presión excesiva sobre la pared abdominal y provocar que una parte del órgano “empuje” hacia afuera.

¿Por qué aparece una hernia?

Algunas causas y factores de riesgo comunes son:

  • Levantar objetos pesados sin protección adecuada.

  • Embarazo o partos múltiples.

  • Obesidad o sobrepeso.

  • Envejecimiento o debilitamiento natural de los músculos.

Síntomas comunes

  • Bulto o protuberancia visible en el abdomen, la ingle u ombligo.

  • Dolor o sensación de ardor en la zona afectada.

  • Molestia al realizar esfuerzos (toser, reír, levantar peso).

  • En algunos casos, náuseas o malestar abdominal.

Tipos de hernias más comunes

Las hernias pueden aparecer en distintas partes del cuerpo, especialmente en la zona abdominal. Cada tipo tiene características particulares, causas y tratamientos específicos. A continuación te explicamos las más frecuentes:

Hernia inguinal

Es la más común y ocurre cuando una parte del intestino o del tejido graso sobresale a través del canal inguinal, una zona débil en la parte baja del abdomen (ingle).
Suele presentarse con un bulto visible o una sensación de pesadez que aumenta al toser, hacer esfuerzo o permanecer de pie.
Afecta principalmente a hombres, aunque también puede presentarse en mujeres.

Síntomas comunes:

  • Dolor o ardor en la ingle.

  • Sensación de tirón o presión.

  • Aumento del bulto con la actividad física.

Hernia umbilical

Se forma cuando parte del intestino sobresale a través del ombligo o alrededor de él.
Es más frecuente en bebés, mujeres embarazadas y adultos con sobrepeso.
En la mayoría de los casos, se observa un bulto justo en el ombligo, que puede crecer con los años si no se corrige.

Síntomas comunes:

  • Protuberancia en el ombligo.

  • Dolor leve o presión al toser o reír.

  • En casos avanzados, molestias continuas o aumento progresivo del tamaño.

Hernia epigástrica

Aparece en la parte superior del abdomen, entre el ombligo y el esternón.
Se origina cuando un pequeño fragmento de grasa atraviesa una abertura en la línea media de los músculos abdominales.
En general, no causa síntomas al inicio, pero con el tiempo puede provocar dolor o incomodidad, especialmente al inclinarse o cargar peso.

Síntomas comunes:

  • Bulto pequeño en la parte media del abdomen.

  • Dolor o ardor leve al realizar esfuerzos.

  • Incomodidad estética o sensación de tensión.

Hernia incisional (posquirúrgica)

Este tipo de hernia se desarrolla en el sitio de una cirugía abdominal previa.
Con el tiempo, la cicatriz puede debilitar la pared muscular, permitiendo que el tejido interno sobresalga.
Es importante tratarla, ya que puede aumentar de tamaño o generar complicaciones si no se repara adecuadamente.

Síntomas comunes:

  • Abultamiento o deformidad en la zona de una cicatriz quirúrgica.

  • Dolor o molestia que aumenta al realizar esfuerzo.

  • Sensación de debilidad o tensión en el abdomen.

Hernia femoral

Menos frecuente, pero más común en mujeres.
Se forma cuando una parte del intestino sobresale por debajo del ligamento inguinal, en la parte alta del muslo.
Debido a su localización profunda, puede pasar desapercibida hasta que causa dolor o complicaciones.

Síntomas comunes:

  • Dolor o presión en la parte superior del muslo o la ingle.

  • Bulto pequeño que puede ser difícil de ver.

  • En casos graves, puede producir obstrucción intestinal.

Hernia hiatal

Este tipo ocurre dentro del tórax, cuando parte del estómago asciende hacia la cavidad torácica a través del diafragma.
A diferencia de otras hernias, no se ve externamente, pero puede causar síntomas digestivos molestos.

Síntomas comunes:

  • Acidez o reflujo gástrico frecuente.

  • Dolor en la parte superior del abdomen o el pecho.

  • Dificultad para tragar o sensación de llenura rápida.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Cuándo es necesario operar una hernia?

La cirugía se recomienda tan pronto como la hernia es diagnosticada, incluso si no produce dolor.
Con el tiempo, las hernias tienden a aumentar de tamaño y pueden causar molestias, dolor o complicaciones graves como la estrangulación, donde el flujo sanguíneo hacia el tejido atrapado se interrumpe.
Operar a tiempo evita estos riesgos y permite una recuperación más rápida y segura.

El riesgo de que una hernia vuelva a aparecer es muy bajo, especialmente cuando se utiliza una malla quirúrgica y se realiza la reparación con técnica laparoscópica.
Sin embargo, puede haber recurrencias si el paciente realiza esfuerzos físicos intensos muy pronto, aumenta de peso o no sigue las indicaciones postoperatorias.
El seguimiento médico adecuado reduce al mínimo esta posibilidad.

En una cirugía abierta, la recuperación puede extenderse entre 2 y 4 semanas.
En ambos casos, se recomienda evitar levantar peso y realizar esfuerzo físico durante las primeras semanas para asegurar una correcta cicatrización.

  • Evitar levantar peso o realizar esfuerzos durante las primeras semanas.

  • Mantener la herida limpia y seca.

  • Seguir la dieta y medicación indicadas por el cirujano.

  • Acudir a los controles postoperatorios programados.

  • Evitar el estreñimiento (tomar suficiente agua y fibra).

 

Cumplir con estas recomendaciones es clave para una recuperación sin complicaciones.